Últimamente, se está hablando en multitud de artículos sobre el concepto “el internet de las cosas” y para tratar este tema vamos a partir de la definición que Oxford plantea para el término: “un proyecto de desarrollo de Internet en el que los objetos cotidianos tienen conectividad de red, lo que les permite enviar y recibir datos”.

Es decir, en la actualidad estamos conectados a la red a través smartphones, tablet, ordenadores portátiles, dispositivos multimedia, e incluso las propias televisiones que se conectan a Internet. A esto habría que añadir las videoconsolas. Sin embargo, “el internet de las cosas” va mucho más allá y traslada este fenómeno a los objetos cotidianos que antes simplemente eran elementos de encendido y apagado.

Por ponernos en situación, si imaginamos que cada dispositivo que exista a nuestro alrededor vaya dotado de una dirección de Internet, y por tanto de capacidad para comunicarse con otros objetos. Es decir, Internet saldrá del redil de la informática y colonizará cualquier aparato electrónico que se nos ocurra, y otros que ni imaginamos.

Aunque ante toda esta tendencia surge una problemática, la falta de seguridad. Así ha concluido un estudio realizado por Fortify, un departamento de Hewlett-Packard especializado en seguridad online, que declara que el 70% de los objetos más comúnmente utilizados con “internet de las cosas” es vulnerable por varios motivos: la falta de restricciones de acceso, ausencia completa de contraseña, cifrado y codificación de sistemas para conectarse a Internet o a una red local.

“El internet de las cosas te permite conectar un número infinito de objetos y sistemas, pero también representa un gran desafío para defenderse de las amenazas, dada la ampliación sustancial de la superficie que se abre para posibles ataques” afirma Mike Armistead, vice presidente y general manager de seguridad de Fortify. “Por eso con la creciente adopción de objetos conectados es cada vez más importante proveer a la integración de herramientas de seguridad dentro de estos productos con el fin de disuadir las amenazas y evitar exponer los consumidores a graves peligros para su privacidad”.

Internet saldrá del redil de la informática y colonizará cualquier aparato electrónico que se nos ocurra, y otros que ni imaginamos…

Los resultados de este estudio dan que pensar y nos hacen preguntarnos, ¿Cuál es verdadero beneficio de tener todo conectado? La respuesta es que al tener todo conectado tendrás la posibilidad de tener información, métricas, con la que hasta ahora no contábamos para tomar mejores decisiones.

Por ejemplo si nuestros electrodomésticos están conectados a la red, el proveedor de servicios de luz puede generar mejores horarios, conseguir ahorrar dinero y optimizar su vida. O en el caso del coche, puedes lograr tener mejor información de cambios de rutas de última hora, incluso de si un automóvil de misma marca y modelo ha conseguido mejorar su rendimiento gracias al combustible de una marca en concreto.

El Internet de las cosas tiene numerosas posibilidades pero también multitud de implicaciones..

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